En Madrid tenemos un parque urbano -la "Quinta de los Molinos"- que nada tiene que envidiar a los famosos "cerezos en flor" de Japón. Entre febrero y marzo, este antiguo parque es uno de los lugares preferidos por muchos madrileños para pasear. Esto se debe al espectáculo natural que ofrece la Quinta de los Molinos gracias a los numerosos almendros en flor. El suelo se transforma en una alfombra de pétalos rosas y blancos que es una auténtica delicia también para los niños. El ambiente agradable y mágico te hace olvidar que estás en el corazón de la capital, junto a la calle